
Bueno, ahí está mi mesa, mi desastre de mesa, y eso que he movido todos lo papeles a la derecha para que no se vieran.
A la vista queda que el minimalismo y yo no nos llevamos bien.
Desde este caos me conecto al mundo virtual, curioseo, me informo, aprendo cada día cosas nuevas, leo el periódico, hablo con los amigos, reservo restaurantes, hoteles.
Y trabajo claro, eso lo que más hago.
Y me pregunto a veces ¿cómo podían vivir hace 40 años sin ordenadores?
La inmediatez en los procesos laborales es impresionante, así andamos todos con el puñetero estrés a cuestas.
Me gustan los ordenadores, son útiles y me ahorran numerosos paseos.
Aunque hay paseos que no perdono.
Hoy empieza la Feria del libro en Madrid, y claro, ya está lloviendo.
Mañana nos tostaremos por el Paseo de coches del Retiro; vaya como todos los años, o te abrasas o te mojas, típico de la Feria.
¿Pervivirá la Feria del libro con tanto nuevo aparato informático que elimina el papel?
Creo que si, que lo hará, porque aunque los ordenadores están condenados a ser nuestro futuro, el papel, al menos el de los libros, queda reservado para los que amamos los libros, su olor, su tacto.
Con un libro en las manos el estrés de la vida moderna, se evapora entre las galeradas.