14 de octubre, veintinueve años sin mi beso de buenas noches, sin tus consejos ni tu cariño.
Hoy hemos puesto unas velas en casa, con fotos tuyas y de los abuelos y me parece mentira que haya pasado tanto tiempo, y me parece increíble que aquel profundo dolor se haya convertido en una nostalgia enorme, y me apena que tú aniversario sea un día más, un día normal para el resto del mundo. Recuerdo salir del cementerio con mi hermano, con tanta rabia que podía saborearla, rabia por ver que el sol salía de nuevo, brillaba para todos sin tener en cuenta que para los tuyos se acababa tu luz. Recuerdo que golpeé el salpicadero del coche varías veces hasta notar el dolor de los nudillos despellejados, que injusto me pareció el mundo entonces.
Me lo sigue pareciendo. Tantas vidas truncadas por guerras incomprensibles y televisadas, no soy capaz de ver los telediarios, esos niños llorando, esos seres humanos asesinados a sangre fría. Van a ser los años, los míos, me hago más “blandengue” y la verdad confieso que sin ver esa sin razón violenta, soy más feliz.
En fin papá, gracias por seguir cuidando de nosotros.