Hoy hemos amanecido con alegría y emoción lotera, pero en vez del gordo nos ha tocado una tubería rota soltando agua a mansalva y una vecina rusa, la del piso de abajo, de buena mañana dándole a nuestro timbre como si se fuera a acabar el mundo.
Y no me extraña, la buena mujer ha estado un año y medio de obra en su moderno loft, dando por culo sus obreros desde bien temprano, si año y medio, y ahora por una goterita de nada mira como sube a despertarnos.
El caso es que la tubería de un baño hizo chimpun, kaput, hasta aquí he llegado.
Corte de agua en la casa, llama al seguro para que manden un fontanero de urgencia y a esperar con los pelos revueltos y la cara sin lavar, que el agua no se podía abrir.
A las dos horas se presenta un muchacho uniformado, le echa un vistazo al desastre "tuberil" y, sin despeinarse, no como yo que iba con un rizo para cada lado, me dice que tiene que venir con otro compañero, que tienen que desmontar todo el WC, picar la pared y el suelo a ver si localizan la fuga. ¿Cómol? ¿Me vais a descojonar el baño por que la rusa tiene una humedad? No hay justicia divina, sus obreros me han torturado año y medio y yo por una fuga de nada tengo que desmontar todo el baño. ¿Estará Putin detrás de este complot como de las fakenews?
En fin, a la tarde ha venido otro muchacho a destrozando un único baldosín, ha sudado lo suyo, eso si, y, sin desmontar el Wc, en hora y media tenía la avería arreglada, por el mismo precio me a dado un cursillo de fontanería básica, un tipo amable y profesional, se ha llevado una buena propina.
Mi reflexión de hoy es que tengo que tener menos prejuicios, no a los fontaneros no, sino hacia las personas tatuadas hasta el ultimo centímetro de su piel.
Si, mi amable fontanero estaba tatuado en todas las partes visibles de su cuerpo, la invisibles las supongo también tatuadas pero no me ha parecido oportuno preguntarle, no se me fuera a ofender por la curiosidad.
Calaveras, caras con máscaras, letras y dibujos retorcidos por sus brazos que no he logrado descifrar con todo el ajetreo del soplete, la llave inglesa y las tenazas.
El caso es que si antes de hoy me lo hubiera cruzado por la calle creo que hubiera pensado que era un tipo agresivo y camorrista, si encima hubiera sido de noche me habría cambiado de acera.
Y es que no te puedes fiar de las apariencias, mira tú, que si no hubiera sido por él seguiría la avería y la gotera de la rusa inundando su preciosísimo, modernísimo y novísimo loft.
Tengo tanto por educarme aún.. Pero a la rusa ya la tengo tirria para unos meses por lo menos.