sábado, 25 de diciembre de 2021


El amanecer de hoy ha sido espectacular, como vienen siendo todos en esta época del año. Es día de Navidad y por estas tierras se celebra más que la Nochebuena, aunque este año hay poco que celebrar, al menos en mi familia, demasiados ojos se han cerrado para siempre en estos dos últimos años.

Reconozco que la Navidad no es mi época favorita del año, muy pronto faltó mi padre y desde entonces nada es igual, luego con la llegada de los peques la cosa retomó la ilusión, pero ahora uno ya tiene casi barba y la otra está en plena efervescencia adolescente, adorable ella, pero ya no hay magia en el aire.

Si a esto añado que muchos conocidos y amigos están infectados con Covid sin poder celebrar nada salvo la bajada de unas decimas de fiebre, rematamos esta Navidad aciaga, menos mal que las vacunas están haciendo su trabajo. 

Alguien me ha dicho hoy que se encuentra mejor gracias a Dios, yo más bien diría que está mejor gracias a la ciencia, a los científicos y a las vacunas.

Así que una Nochebuena tranquila, cena tempranera y paseo matinal, os dejo la foto que hice. Feliz Navidad, Bon Nadal.



miércoles, 22 de diciembre de 2021

Tubería "Kaput"

Hoy hemos amanecido con alegría y emoción lotera, pero en vez del gordo nos ha tocado una tubería rota soltando agua a mansalva y una vecina rusa, la del piso de abajo, de buena mañana dándole a nuestro timbre como si se fuera a acabar el mundo. 

Y no me extraña, la buena mujer ha estado un año y medio de obra en su moderno loft, dando por culo sus obreros desde bien temprano, si año y medio, y ahora por una goterita de nada mira como sube a despertarnos.

El caso es que la tubería de un baño hizo chimpun, kaput, hasta aquí he llegado.

Corte de agua en la casa, llama al seguro para que manden un fontanero de urgencia y a esperar con los pelos revueltos y la cara sin lavar, que el agua no se podía abrir.

A las dos horas se presenta un muchacho uniformado, le echa un vistazo al desastre "tuberil" y, sin despeinarse, no como yo que iba con un rizo para cada lado, me dice que tiene que venir con otro compañero, que tienen que desmontar todo el WC, picar la pared y el suelo a ver si localizan la fuga. ¿Cómol? ¿Me vais a descojonar el baño por que la rusa tiene una humedad? No hay justicia divina, sus obreros me han torturado año y medio y yo por una fuga de nada tengo que desmontar todo el baño. ¿Estará Putin detrás de este complot como de las fakenews?

En fin, a la tarde ha venido otro muchacho a destrozando un único baldosín, ha sudado lo suyo, eso si, y, sin desmontar el Wc, en hora y media tenía la avería arreglada, por el mismo precio me a dado un cursillo de fontanería básica, un tipo amable y profesional, se ha llevado una buena propina.

Mi reflexión de hoy es que tengo que tener menos prejuicios, no a los fontaneros no, sino hacia las personas tatuadas hasta el ultimo centímetro de su piel.

Si, mi amable fontanero estaba tatuado en todas las partes visibles de su cuerpo, la invisibles las supongo también tatuadas pero no me ha parecido oportuno preguntarle, no se me fuera a ofender por la curiosidad. 

Calaveras, caras con máscaras, letras y dibujos retorcidos por sus brazos que no he logrado descifrar con todo el ajetreo del soplete, la llave inglesa y las tenazas.

El caso es que si antes de hoy me lo hubiera cruzado por la calle creo que hubiera pensado que era un tipo agresivo y camorrista, si encima hubiera sido de noche me habría cambiado de acera.

Y es que no te puedes fiar de las apariencias, mira tú, que si no hubiera sido por él seguiría la avería y la gotera de la rusa inundando su preciosísimo, modernísimo y novísimo loft.

Tengo tanto por educarme aún.. Pero a la rusa ya la tengo tirria para unos meses por lo menos.

  

lunes, 20 de diciembre de 2021

La Madonna

 Salgo todos los fines de semana a caminar, hay que bajar el exceso de calorías que traen estos días, los domingos voy a una oficina de loterías que abre en festivos, a tentar la suerte, como le digo a mi sobrino Leo; solo así voy a conseguir ser millonetis, porque trabajando no será, que me crujen nuestros amigos de hacienda cada trimestre de lo lindo.

De ilusión también se vive.

Bueno, el caso es que salí hace un par de semanas a caminar por esta ciudad que me acoge hace meses, a respirar aire marino y a broncearme los brazos y la cara. Tres kilómetros de ida, tres de vuelta, ultima parada la oficina de apuestas y vuelta a casa.

Cambié la ruta habitual y pasé por la plaza del ayuntamiento, donde todos los domingos hay un mercadillo de viejo, yo les llamo así a estos puestos donde puedes encontrar un reloj de pulsera parado hace años, una figurita de porcelana descolorida, una cámara de fotos que ya no retratará a nada ni a nadie, colecciones de monedas y sellos, en fin todo tipo de reliquias sin gran valor.

Apenas presté atención a las mercancías. Más en una de las mesas vi un cuadro que llamó mi atención; una pequeña Madonna con el niño en brazos. Me recordó a las Madonnas de Leonardo, el mismo estilo, una increíble delicadeza en el rostro de la madre.

Me encanto y me sorprendió verlo entre tanta chatarra.

Pensé en preguntar, solo por cotillear un poco con el viejo que se sentaba junto a la mesa llena de antiguallas, pero no lo hice. ¿Como iba a haber un Leonardo en un mercadillo en una ciudad del mediterráneo?

Lo dejé allí para que otro comprador se hiciera con él, volví a casa pensando en el cuadro, no me lo quité de la cabeza durante toda la semana. 

Por un lado, y para justificar no haber preguntado al viejo, me auto convencí de que para qué quería yo un cuadro, como si no tuviera bastante con los que pinto yo ¿Y si me hubiera pedido más de cien euros? ¿Y si, y si y si?

 Joder.

¿Y si fuera un Leonardo? No sería la primera vez que se encuentra un tesoro en un mercadillo ¿Porque no iba a pasarme a mi? ¡Hasta soñé con el puñetero cuadro esa semana! ¿Porqué puñetas no lo compré?

Volvió a ser domingo y volví a la oficina de apuestas a dejarme unos cuantos eurillos en la primitiva. Si hubiera metido todos los eurillos que he gastado en primitiva en una caja creo que me hubiera podido comprar un coche de los buenos, en fin, ilusión y perseverancia no me falta.

Y volví a pasar por el mercadillo, tenía la seguridad de que el cuadrito con la Madonna ya no estaría, que alguien, más espabilado y menos imbecil que yo, se lo habría llevado la semana anterior, pero ¡oh sorpresa! Allí seguía mi Madonna. Para allá que me fui sin pensarlo, a que el vendedor me contara algo de su historia.

El tipo era encantador, bajito, con una larga barba blanca bajo la mascarilla, me comentó que estaba jubilado, que él había tenido una tienda de antigüedades y que con el puesto se entretenía y se quitaba el gusanillo, pero que con la sexta ola del covid se estaba planteando no volver a la plaza hasta que el virus estuviera controlado, que el cuadro tendría unos setenta años y que había investigado y no sabía quién lo había pintado.

Le pedí ver más de cerca el cuadrito, una vez que tuve en las manos, ya no hubo marcha atrás, le pregunté precio, amagué con irme, le pedí rebaja y compré la Madonna.

Ahora lo tengo en mi habitación, lo miro desde la cama y me preguntó para que lo compré, también  cada semana me pregunto para qué puñetas sigo gastándome el dinero en la primitiva. La Madonna es preciosa ¿y si fuera un cuadro de Leonardo perdido? ¿Y si la lotería me saca de pobre algún día?

Lo dicho, de ilusión también se vive.