jueves, 15 de julio de 2021

Abrazos

Nunca antes unos abrazos fueron tan sentidos, me han alimentado más que la ensalada de lentejas y menta que hemos comido, exquisita por cierto.

Un año sin vernos y como si no hubiera pasado ni una semana, complicidad de treinta años, risas y lagrimas tejen esa tela invisible que es nuestras amistad prings.

Caminando a casa he reparado en las terrazas llenas de gente celebrando la vida, riendo, hablando, bebiendo y comiendo, he visto a amigos abrazarse al despedirse y he sido consciente de la emoción que desprendía ese sencillo gesto, lo importantes que son esos abrazos, como nos recolocan en la vida, en la vida de antes, cuando no éramos conscientes de lo que teníamos, como diría mi admirado Muñoz Molina: "cuando todo era sólido", demasiados meses se nos han escapado entre los dedos como el agua.

Tanto en lo que pensar, tanto que aprender. Carpe Diem.


viernes, 9 de julio de 2021

Payaso

 Hacia meses que no veía al tipo que se sienta en mi calle maquillado y vestido como un payaso, como un payaso de los que veíamos en el circo con seis años, cara blanca, peluca de color chillón, ojos enormes y zapatones.

Mendiga sentado en una banqueta, no habla y no mira a los que pasamos por su lado.

Le habré visto, no sé si exagero si digo, cientos de veces, igual si exagero, pero muchas veces seguro.

Nunca le he visto sonreír, diría que su gesto es de una enorme tristeza.

El caso es que con la que caía este medio día en los Madriles, estaba el muchacho, aunque ronde los sesenta fácil, sentado junto al cartelito donde se resume su caída en desgracia.

No iba maquillado, ni llevaba puesto su vestido de payaso, una camiseta y un pantalón corto eran su indumentaria.

He visto varios tatuajes en su piel, uno de ellos eran el nombre y el apellido de una mujer.

Me ha sobrecogido pensar en quien sería esa mujer; ¿un amor, el nombre de su hija, de su madre? 

Tatuarse el nombre de pila de un ser querido, pase, mira Melany y su famoso y ya borrado “Antonio”, pero el apellido también, me ha chocado, hasta que he caído en que podía ser su única forma de avisar a esa persona si él muriera.

La calle es dura, no hay misericordia en ella, la rapiña es el pan nuestro de cada día, pero ese mensaje, ese nombre y apellidos tatuados en su pierna no se lo podrán  arrebatar ni vivo ni muerto.