martes, 22 de septiembre de 2020

Seguimos contagiándonos

Me reiría si no fuera porque hay gente muriendo cada día, en esta última semana: ciento sesenta y ocho. Diez mil contagiados en el día de hoy, camino de los treinta y un mil muertos. Cifras así no se veían hace semanas y seguimos tan pichis.

Los centros de salud saturados, y los políticos dando golpes de ciego.

No voy a echar la culpa a los políticos, esta vez no, ya tenemos EPIS, mascarillas, PCRs, hay pocos médicos si, una sanidad mermada, pero dónde está el problema es en una población que se pasa por el forro de los cojones las normas de seguridad para no contagiarse. 

Si en marzo mis críticas iban dirigidas al gobierno, por su improvisación, esta segunda ola estábamos avisados de sobra, pero no podemos estar sin salir a divertirnos, ole, España, la juerga y los bares. ¡Venga fiesta!

¡Qué  vergüenza! Tanto aplauso y tanta hostia en marzo y abril. Ahora la culpa es nuestra, solo nuestra y de nadie más que nuestra. Si nos confinan por barrios pues ajo y agua. Oigo a hosteleros quejarse, pocos ingresos dicen, y en parte les entiendo, pero si el virus no se controla no habrá gente a la que servir una caña, porque se saturará la sanidad y morirán personas que no deberían morir.

No puedo entender como hay personas que se saltan las sencillas reglas que nos piden: DIMAMA, distancia, mascarilla y lavado de manos. 

Pero es que “Spain is diferent”, y los españolitos somos los más listos, los más chulos y si, así somos, tanto presumir de solidarios y ejemplares, ¡menuda tropa! 

sábado, 12 de septiembre de 2020

Vuelta a casa...

Primeras impresiones de la vuelta a mi ciudad... ¡quiero volver a irme! Mira que me gusta Madrid, pero ¡que contraste!

Vivir en el centro de la capital es lo que tiene, mucha gente a todas horas. Después de la pandemia, del aislamiento y de meses saliendo lo imprescindible, viendo amanecer sobre el mar, con un café en la mesa, volver a mi populosa calle, el calor del asfalto, los pitidos de los impacientes, me ha impactado.

Ayer hablaba con un amigo que me dijo que a él le pasaba lo mismo, que cada vez que estaba un tiempo largo fuera de la ciudad notaba el contraste y eso que él vive en un pueblo a las afueras.

Vuelvo al blog, el Covid sigue rondando, cuarenta y ocho muertos ayer. ¿Quien se acuerda de ellos? Han pasado a ser una fría cifra, ya no hay aplausos al salir de la UCI, ni imágenes optimistas, no hay canciones de ánimo, la segunda oleada arrasó con todo lo positivo y nos está dejando miles de contagiados cada día, negacionistas tocando los huevos, y muertos que solo son estadística.

Los sanitarios avisando que nos estamos desmadrando, los políticos a su puta bola rascando votos y la peña de botellón a escondidas. 

Ya lo dice la canción; “Money makes the world go round”, la crisis golpea duro a los más débiles, nadie debía quedar atrás, pero las ONGs no dan abasto y los comerciantes no cubren gastos.

No sé hasta cuándo seguiremos así, pero todo va a cambiar, eso es seguro, desde cómo y donde trabajamos, hasta donde y cómo consumimos.

Nuevos vientos soplan, y la vacuna va para largo, si es que llega. Seguiremos quejándonos en próximas entradas.