Miro al infinito, analizo los distintos azules que refleja el cielo en el mar.
La brisa me mece. Me gusta.
Hay una reto circulando en Instagram; apuntar cada día tres cosas que te gustan, hasta hacer una lista de “mil cosas que me gustan”.
La iniciativa es de @lasclavesdesol (50.000 enhorabuenas)
Dudo que pueda llegar a cien cosas que me gusten, pero empezaré por; sentir el viento en la cara.
Ya lo he contado en alguna entrada, el primer recuerdo que tengo es del viento frío en el rostro.
Yo en el cochecito, sin saber andar aún, con ocho capas de ropa, guantes y verdugo, solo un poco de piel al aire para sentir el frío, si todavía lo recuerdo es que ya me gustó entonces.
De adolescente “volaba” en mi Ossa al Boalo o a Manzanares, cuando el casco no era obligatorio, esa sensación de libertad, acelerador a tope, el motor rugiendo y el viento de nuevo curtiendo mi cara, enmarañando mi pelo.
Hoy miro el mar y siento la brisa abrazarme, acariciarme el rostro y definitivamente me gusta el viento, así que si, estreno la lista.
domingo, 5 de julio de 2020
Brotes, brotes y más rebrotes
En casi todas las provincias hay rebrotes del Covid, la mayoría por fiestuquis de San Juan.
No aprendemos.
Pasamos miedo en marzo, nos confinamos acojonados varios meses, empezamos a salir con las escasas mascarillas que entonces había para llenar los carros de la compra con papel higiénico.
Meses después ya estamos en la nueva normalidad, nos hemos relajado, nos vamos de terracitas , de juerga nocturna, a bailar bien pegaditos.
Durante el aislamiento veíamos a diario noticias de sanitarios dejándose la piel, parece que todo fue un mal sueño.
Los científicos ya avisaban, la pandemia va a ser larga, una vacuna segura tardará meses, pero la economía ha terminado por ganar protagonismo y la salud ha dejado de ser lo prioritario para que las colas del hambre no sean cada día más largas.
La ciencia es mi única esperanza, porque la humanidad cada día me parece más inconsciente y gilipollas, como decía la gran B.B.; “Cuanto mas conozco a los hombres, más me gusta mi perro”
No aprendemos.
Pasamos miedo en marzo, nos confinamos acojonados varios meses, empezamos a salir con las escasas mascarillas que entonces había para llenar los carros de la compra con papel higiénico.
Meses después ya estamos en la nueva normalidad, nos hemos relajado, nos vamos de terracitas , de juerga nocturna, a bailar bien pegaditos.
Durante el aislamiento veíamos a diario noticias de sanitarios dejándose la piel, parece que todo fue un mal sueño.
Los científicos ya avisaban, la pandemia va a ser larga, una vacuna segura tardará meses, pero la economía ha terminado por ganar protagonismo y la salud ha dejado de ser lo prioritario para que las colas del hambre no sean cada día más largas.
La ciencia es mi única esperanza, porque la humanidad cada día me parece más inconsciente y gilipollas, como decía la gran B.B.; “Cuanto mas conozco a los hombres, más me gusta mi perro”
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