jueves, 20 de diciembre de 2018

Casualidades

Llevo una semana llena de casualidades. La de hoy me ha hecho recordardar lo que nos dijo un profesor en la universidad hace unos cuantos años... “Queridos alumnos; la casualidad no existe, la causalidad si”
Pues eso, le llevo dando vueltas a la de hoy.
Llegando a casa he cruzado la calle.
Una monja, y yo nos hemos mirado un segundo en mitad del asfalto.
Iba ella vestida de monja antigua, con esos trajes oscuros de religiosas inmortalizadas en los cuadros del siglo de oro, toca cubriendo la cabeza,capa larga hasta los pies, incluso una cadena plateada con una medalla llevaba la Sor en medio del pecho.
Miró enseguida ella, humilde, al suelo, lo que me ha permitido fijarme en su indumentaria.
No le he dado más importancia, salvo que me ha sorprendido ver una religiosa por la calle con todos sus “avíos” en estos tiempos que corren.
He seguido mi camino, he hecho unos recados, y he vuelto a cruzar la calle, en el mismo semáforo.
¿Adivinas con quien me he vuelto a cruzar en mitad de la calle?
Pues si, con la monja y sus pesados hábitos negros.
Llevo meses sin ver una moja y ¿hoy dos veces con la misma en el mismo sitio?
Si mi añorado profesor tiene razón, esto no es una casualidad.
Ale, lo que no sé es que va a causar este encuentro monjil con mi menda, salvo esta entrada de blog.
Pasado mañana es el sorteo de Navidad, ahí lo dejo Doña casualidad, por si lo lee usted.