Ya sabéis que viajo bastante en ese medio de transporte tan moderno y eficaz; el Metro.
El otro día bajaba yo, al trotecillo cochinero, las escaleras de la estación de Moncloa y en la escalera mecánica que subía una chica hablando por el móvil, abajo otra chavala apoyada en la pared hablando por el móvil, y al seguir bajando otra persona conversaba por el móvil.
Casi que me dieron ganas de llamar a alguien, a quien fuera, incluso al 122 de Vodafone, sólo por no distorsionar de tanta conversación telefónica. Que me decía yo que que vicio tenemos con el dichoso telefonito.
Bueno, pues ahora en Madrid dentro de los vagones del tren, ya hay cobertura, bendita técnica, y se pueden escuchar conversaciones de todo tipo mientras que disimulas y miras para cualquier otro lado, sin quitar la antena, que en el silencio del viaje, cualquier cosa sirve de entretenimiento, y las conversaciones ajenas son muy entretenidas.
Aún me acuerdo de una bronca, telefónica, de una chica con su novio, a grito pelao que hablaba la chavala, y no se cortó un pelo en plantarle delante de un vagón lleno de desconocidos, y decirle que no quería saber más nada de él, y los viajeros tan agradecidos de que nos diera el show gratis.
Bueno, voy a terminar la entrada para irme en Metro a casa ¿Me quieres llamar y montamos una buena en el Metro?